Visión de solidaridad, visión de compartir
Es fundamental cambiar la visión de la acción de ayudar, donar, hacer caridad, dar al "pobre", mirándolo desde la posición de "superioridad solidaria" , expresión que acabo de inventar, o quizá ya existe. Al margen de la etimología de cada término, considero que es menester modificar la visión actual de: "tengo más y doy al pobre miserable", "doy lo que me sobra a los pobres" o "regalo lo que no me hace falta" por "yo tuve oportunidades que me permitieron progresar en la vida que otros no tuvieron, entonces ayudaré, impulsaré, propiciaré a que todos accedan a ellas".
Hace un tiempo acudí a un compartir en una zona muy carente en Lima y noté cómo quienes les llevaban los regalos entregaban los presentes y la comida, pero claramente se percibía una distancia, un "muro", algo que impedía que todos seamos un solo grupo, como realmente debemos serlo.
Sin duda hubo buena intención en ese evento, pero no empatía, no se expresó la capacidad de comprender que la pobreza no significa no tener dinero, la pobreza es mental y espiritual y eso es lo que hay que cambiar para mejor.
Cuando acudo a Pachacutec, lo hago convencida de que voy a una escuela donde hay más de cien niños inteligentes, bellos y lúcidos que merecen la oportunidad de lograr sus sueños, de vivir mejor si es que hoy no lo hacen, de progresar y si a través de mi modesto aporte lo pueden lograr, pues que así sea.
La postura de sentir lástima, pena o desmerecer a otro, llamarlo "pobrecito" porque materialmente tiene poco, no contribuye al desarrollo de ninguna persona, ni tampoco del país. Desde mi modesta experiencia de trabajo voluntario veo a mi prójimo con pocos recursos como un ser con potencialidades, que muchas veces se siente deprimido o desorientado y hay que ayudarlo en lo que sea posible para que eso cambie hacia algo mejor. Mi lástima no lo ayudará como sí lo hará mi orientación, mi consejo, un abrazo, una palabra esperanzadora, y cuando le obsequio algo material, no es desde la perspectiva del "yo tengo y tú no", sino desde la firme convicción de compartir, de dar con afecto y respeto.
La postura de sentir lástima, pena o desmerecer a otro llamándolo "pobrecito" porque materialmente tiene poco o muy poco, no contribuye al desarrollo de ninguna persona, ni tampoco del país. Desde mi modesta experiencia de trabajo voluntario veo a mi prójimo con pocos recursos materiales como un ser con potencialidades, que muchas veces se siente deprimido o desorientado y hay que ayudarlo en lo que sea posible para que eso cambie hacia algo mejor. Mi lástima no lo ayudará como sí lo hará mi orientación, mi consejo, un abrazo, una palabra esperanzadora, y cuando le obsequio algo material, no es desde la postura vertical de arriba hacia abajo del "yo tengo y tú no", sino desde la firme convicción de compartir, de dar con afecto y respeto.
Tengo la maravillosa suerte de que todas las personas que apoyan mis iniciativas solidarias lo hacen desde la empatía y el amor al prójimo, Muchas de ellas superaron pobrezas muy duras y ello, lejos de empedrar su corazón, les da más amor y comprensión para ayudar a quienes, por el momento, son carentes materiales.
Sin barreras, sin etiquetas, sin distancias son las formas que conozco y aplico para ayudar, sin esa postura lastimera que no aporta nada porque los "pobres" (entiéndase sin plata, pero no sin inteligencia) deben saber que las oportunidades hay que buscarlas, que alguien te puede abrir las puertas, pero que las mantengas abiertas solo dependerá de las capacidades y habilidades que se tengan y exterioricen. Que la autocompasión tampoco ayuda, como tampoco lo hace esperar siempre regalos o dádivas, todos podemos superarnos.
Mis niños de Pachacutec serán grandes y triunfadores, lo sé porque cualidades tienen y sé que manifestaremos las oportunidades para ellos como amor, fe y optimismo siempre.
Recordemos que ser pobre hoy no significa ser pobre siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario