martes, 2 de marzo de 2010

¿Qué pasa con el alma y los sentimientos de los jóvenes?

Un joven ingresa a una escuela alemana y arma en mano, aniquila a 16 personas para luego autoeliminarse. Advierte sobre sus atroces planes a través de la web, donde divulga sus resentimientos y odios. Aparentemente, no hay una explicación a tan cruel matanza, pero profundizando en la vida y el hogar de ese pueril asesino, vivió carente de afecto, evidenció transtornos mentales desde temprana edad pero obtuvo escaso apoyo terapéutico cabe preguntarse entonces: ¿quiénes son los responsables de dar a la sociedad semejante mounstruo?
Al otro lado del mundo, en el Callao, principal puerto del Perú, pandilleros asesinan a un padre de familia que salió a defender a su hija que estaba siendo asaltada. La víctima que portaba un arma de fuego, no pudo defenderse de la crueldad con la que los avezados delincuentes -chicos entre 16 y 20 años- le infringieron, asesinándolo por la espalda y a sangre fría.
Días atrás en otro puerto norteño peruano, una jovencita universitaria, su enamorado que era estudiante de medicina asfixiaron a la prima de la joven -una indefensa niña de ocho años- a quien previamente secuestraron para pedir un rescate de varios miles de dólares. La víctima reconoció a sus captores y éstos para que no hablara la mataron con escalofriante crueldad. Siguen en el sangriento escenario, los jóvenes como protagonistas.

Podríamos seguir enumerando interminables actos de insanía y maldad cometidos por jóvenes que no superan los 20 años pero que ya tienen el alma negra y los sentimientos más excecrables que se puedan describir. Entonces surge la pregunta ¿por qué pasa esto?, ¿hacia dónde estamos yendo como sociedad? ¿dónde están los padres que no guían que no cuidan el alma y los sentimientos de los jóvenes?.

¿Cómo pueden ensañarse contra una niña de ocho años y quitarle la vida inmisericordemente?. Creo a no dudarlo que estamos envueltos en una sociedad profundamente enferma y que requiere de medicinas que deben elaborarse en el hogar, al calor del amor, la paciencia y la responsabilidad.

¿Sabes quiénes son los pandilleros? son los hijos de nadie. Si los entrevistamos, descubrimos que la mayoría no conocen a su padre o a su madre, que a casi todos los parieron y nunca se responsabilizaron por ellos, que crecieron arrimados en casa de algún familiar que los maltrató, física, emocional y hasta sexualmente y por lo tanto las sinceras y genuinas expresiones de amor y cuidado paterno y materno brillaron por su ausencia.

Entonces ¿qué ciudadanos sanos de cuerpo y alma podemos pedir si ellos jamás supieron lo que es el amor? si sus cuerpos y sus almas sólo han recibido maltrato, hambre de comida y de afecto, vejaciones y humillaciones? ¿por qué la gente tiene hijos que no desea y que por lo tanto bota al mundo sin importar la suerte que los bebes -varones o niñas- correrán a futuro?

Es urgente e impostergable parar esta vorágine de jóvenes que desatan matanzas promovidas por mentes perturbadas y corazones carentes de un ápice de piedad y humanidad. Nadie da lo que no tiene, ellos no tienen amor no, lo conocen, no saben lo que significa y lo nutritivo que puede ser para enriquecer la vida de quien lo recibe, sólo conocen la cara negra de la moneda. Por lo tanto, nada pueden dar, así de simple y de cruel.

Si eres padre o madre cuida el alma y el corazón de tu hijo o hija. Si no tienes hijos pero los anhelas, evalúa bien si vas a tener el tiempo, la paciencia y el amor suficiente para llevarlo por el camino de la vida, protegiéndolo, pero también dándole los insumos para que aprenda a vivir respetando su entorno, pero también haicéndose respetar. No botemos hijos o hijas al mundo irresponsablemente, no alimentemos potenciales asesinos en una sociedad global que ya padece bastante.
Silvana Velasco San Martín

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