jueves, 20 de junio de 2013

Lead que responda las cinco preguntas básicas y uso correcto de la pirámide invertida, claves de la nota informativa perfecta


¿Qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde? Tales son las preguntas concretas y claves que toda nota informativa o «nota de prensa» debe responder en su lead y explicar en el cuerpo de la misma, aplicando el principio de la «pirámide invertida» que coloca lo más importante al comienzo y abajo lo menos resaltante.

La nota informativa es el género base del periodismo. Debe tener «pepa», es decir responder al interés público. Es también un género imparcial, porque el redactor no emite juicios, opiniones o subjetividades nacidas de su observación de los hechos.

Es útil para dar a conocer acontecimientos que se realizarán o que ya han acontecido, novedades científicas, divulgar los datos más resaltantes de alguna investigación, así como hechos policiales. Toda sección de un diario tiene como base la nota informativa. Al responder a las preguntas qué, quién, cómo, cuándo, dónde, por qué, para qué, se establece el hecho, el sujeto, la forma, el momento, el lugar y la causa alrededor de un acontecimiento noticioso.

A través de la noticia se transmite información sobre un hecho actual, desconocido, inédito, de interés general y con determinado valor político-ideológico. La noticia es la materia prima del periodismo. Es un escrito veraz, oportuno y objetivo. Todo escrito periodístico debe tener datos precisos que sustenten la información expuesta.

Claridad, concisión, precisión, sencillez, respeto por la ortografía y la gramática hacen de una nota informativa un texto periodístico óptimo. Normalmente, se escribe en tercera persona, en tiempo pasado o presente, utilizando palabras comunes que pueda entender toda la gente escribiendo párrafos breves, de frases simples y directas.
 
La nota informativa, al igual que todo texto periodístico, tiene una estructura básica: la entrada, el cuerpo y el remate. Recordemos siempre que el primer párrafo de nuestra nota debe ser muy atractivo para captar la atención de nuestro lector.

 

Periodistas ¡¡aprendamos a escribir!!

«'Cuto' Guadalupe insulta despectivamente a Johan Fano». Me pregunto ¿habrá algún insulto que no sea despectivo, que no se diga con desprecio hacia quien lo recibe?
Titulares como el que consigno líneas arriba, describen la decadente redacción de algunos de mis colegas. Urge que nos fijemos, como profesionales del periodismo, la meta de mejorar la calidad de lo que escribimos.
Eliminemos los «pero
sin embargo», «breve resumen», «grandes mayorías», «en relación a», «en base a» que empobrecen nuestros textos. Leamos más, aprendamos de nuestros escritores peruanos y extranjeros en lengua castellana, quienes son maestros en el arte de escribir, así ampliaremos nuestra cultura y tendremos más recursos al momento de elaborar nuestras notas, artículos, crónicas, etcétera.
Recordemos que el periodismo es una carrera culta, amplia, versátil a través de la cual podemos redactar, hablar y plasmar en imágenes hechos que marcan la historia de nuestro país y el mundo día a día.
Que ningún artista (nacional o extranjero) nos ridiculice por no tener un amplio bagaje cultural, por no saber preguntar, por carecer de una oratoria elegante y elocuente. No nos convirtamos en blanco de críticas despiadadas pero ciertas, burlas constantes y que nos pierdan el respeto porque somos mediocres y lo peor...no queremos dejar de serlo.
Dominio de la redacción, investigación constante, leer siempre, ser cultos y amar lo que hacemos nos asegura trabajo y lo principal, respeto por quienes somos: profesionales completos.

jueves, 6 de junio de 2013

Confundir el infinitivo por el imperativo: error que debemos corregir

Nuestro idioma es un ser vivo, rico, pleno de recursos para el buen decir y escribir, al cual hay que cuidar y darle el uso correcto. Actualmente, muchas personas deforman el idioma, pensando equivocadamente que quien peor habla, alterando el orden o la clase de los términos, es más “moderno”. Grave error, cada palabra tiene una utilidad y función definidas que deben respetarse siempre.

Aclarando dudas

Cuando se da una orden a una segunda persona (del singular o del plural), deben usarse las formas propias del imperativo, si la oración es afirmativa, o las formas correspondientes del subjuntivo, si la oración es negativa, va introducida por la conjunción que o se dirige a un interlocutor al que se trata de usted.

SINGULAR
Tómate toda la sopa y deja de protestar.
No te enfades y ponnos otro café.
Que te calles.
Hágame caso.

PLURAL
¡Vengan aquí ahora mismo, insolentes!
Ponte el pijama y duérmete cuanto antes.
No llegues tarde.
Quédate quieto.
Cierren la puerta y siéntense, por favor.

No se considera correcto, en el habla esmerada, el uso del infinitivo en lugar del imperativo para dirigir una orden a una segunda persona del plural, como se hace a menudo en el habla coloquial:

EQUIVOCADO: ¡Venir aquí ahora mismo, insolente!
EQUIVOCADO: Poner el pijama y duérmete cuanto antes.

Solo es válido usar el infinitivo con valor de imperativo dirigido a una segunda persona del singular o del plural cuando aparece precedido de la preposición a, uso propio de la lengua oral coloquial: ¡Tú, a callar!; Niños, a dormir.

No debe confundirse el empleo desaconsejable del infinitivo en lugar del imperativo de segunda persona del plural con la aparición del infinitivo con valor exhortativo en indicaciones, advertencias, recomendaciones o avisos dirigidos a un interlocutor colectivo e indeterminado, habituales en las instrucciones de uso de los aparatos, las etiquetas de los productos o los carteles que dan indicaciones, hacen recomendaciones de tipo cívico o prohíben determinadas acciones en lugares públicos:

Consumir a temperatura ambiente
Depositar la basura en las papeleras
No fumar
Lavar a mano

Se trata, en estos casos, de estructuras impersonales en las que no se da una orden directa, sino que se expresa recomendación, una obligación o una prohibición de carácter general, en las que hay que sobrentender fórmulas del tipo Se debe consumir... / Es preciso consumirlo... / Hay que consumirlo... / Se recomienda consumirlo...; Debe depositarse la basura en las papeleras / Hay que depositar la basura a las papeleras; No se puede fumar / No se permite fumar; Debe lavarse a mano / Se recomienda lavarlo a mano.
(www.rae.es)

lunes, 3 de junio de 2013

¿Vice-rector o vicerrector, sub-jefe o subjefe, ex presidente o expresidente?

A lo largo de mi experiencia como redactora periodística, docente y correctora de textos, he hallado y continúo haciéndolo, que cada persona escribe las palabras con sus respectivos prefijos como quiere. Pero, la RAE tiene normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas que debemos aplicar.
Repasando la teoría, los prefijos son elementos afijos, carentes de autonomía, que se anteponen a una  palabra o, a veces, una expresión pluriverbal). A continuación, se resumen las normas que deben seguirse para la correcta escritura de los prefijos en español:
a.  Se escriben siempre soldados a la palabra a la que afectan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra: antiadherente, antirrobo, antitabaco, cuasiautomático, cuasidelito, exalcohólico, exjefe, exministro, exnovio, expresidente, posmoderno, posventa, precontrato, prepago, proamnistía, probritánico, provida, superaburrido, superbién, supermodelo, vicealcalde, vicesecretario, etcétera. En este caso, no se consideran correctas las grafías en las que el prefijo aparece unido con guion a la palabra base ( anti-mafia, anti-cancerígeno) o separado de ella por un espacio en blanco ( anti mafia, anti cancerígeno). Si se forma una palabra anteponiendo a esta varios prefijos, deben escribirse igualmente soldados, sin guion intermedio: antiposmodernista, requetesuperguapo.
b.  Se unen con guion a la palabra base cuando esta comienza por mayúscula, de ahí que se emplee este signo de enlace cuando el prefijo se antepone a una sigla o a un nombre propio univerbal: anti-ALCA, mini-USB, pos-Gorbachov, pro-Obama. El guion sirve en estos casos para evitar la anomalía que supone, en nuestro sistema ortográfico, que aparezca una minúscula seguida de una mayúscula en posición interior de palabra. También es necesario emplear el guion cuando la base es un número, con el fin de separar la secuencia de letras de la de cifras: sub-21, super-8.
c.   Se escriben necesariamente separados de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir la constituyen varias palabras. Hay determinados prefijos, como ex-, anti- o pro-, que son especialmente proclives, por su significado, a unirse a bases de este tipo, ya se trate de locuciones o de grupos sintácticos, característica por la cual la gramática ha acuñado para ellos la denominación de prefijos separables: ex relaciones públicas, anti pena de muerte, pro derechos humanos. Esta misma circunstancia puede darse también con otros prefijos: pre Segunda Guerra Mundial, super en forma, vice primer ministro.
Entonces, un mismo prefijo se escribirá soldado a la palabra, unido a ella con guion o completamente separado en función de los factores arriba indicados: antimafia, anti-OTAN, anti ácido láctico; provida, pro-OLP, pro derechos humanos; supercansado, super-8, super en forma, etcétera.
Las normas aquí expuestas rigen para todos los prefijos, incluido ex-. En este caso se venía prescribiendo hasta ahora la escritura separada —con independencia de la naturaleza simple o compleja de su base— cuando, con el sentido de ‘que fue y ya no es’, se antepone a sustantivos que denotan ocupaciones, cargos, relaciones o parentescos alterables y otro tipo de situaciones circunstanciales de las personas. A partir de esta edición de la ortografía, ex- debe someterse a las normas generales que rigen para la escritura de todos los prefijos y, por tanto, se escribirá unido a la base si esta es univerbal (exjugador, exnovio, expresidente, etcétera), aunque la palabra prefijada pueda llevar un complemento o adjetivo especificativo detrás: exjugador del Real Madrid, exnovio de mi hermana, expresidente brasileño, etcétera; y se escribirá separado de la base si esta es pluriverbal: ex cabeza rapada, ex número uno, ex teniente de alcalde, ex primera dama, etcétera.
(www.rae.es)

domingo, 2 de junio de 2013

Las diez principales estrategias de manipulación mediática según Noam Chomsky

 El lingüista estadounidense Noam Chomsky enumera diez recursos utilizados por los medios para manipular la opinión pública a favor de diversas agendas corporativas o gubernamentales

El reconocido y siempre crítico lingüista Noam Chomsky, una de las voces más respetadas y consolidadas de la disidencia intelectual durante las últimas décadas, ha compilado una lista con las diez estrategias más comunes y efectivas que siguen las agendas “ocultas” para manipular al público a través de los medios de comunicación.

Históricamente los medios masivos han probado ser altamente eficientes para moldear la opinión general. Gracias a la parafernalia mediática y a la propaganda se han creado o destrozado movimientos sociales, justificado guerras, matizado crisis financieras, incentivado unas corrientes ideológicas sobre otras e incluso se da el fenómeno de los medios como productores de realidad dentro de la psique colectiva.

¿Pero cómo detectar las estrategias más comunes para entender estas herramientas psicosociales de las cuales, seguramente, somos partícipes? Por fortuna Chomsky se ha dado a la tarea de sintetizar y poner en evidencia estas prácticas, algunas más obvias y otras más sofisticadas, pero aparentemente todas igual de efectivas y, desde un cierto punto de vista, denigrantes. Incentivar la estupidez, promover el sentimiento de culpa, fomentar la distracción o construir problemáticas artificiales para luego, mágicamente, resolverlas, son solo algunas de estas tácticas.

1- La estrategia de la distracción.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja con los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2- Crear problemas, después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana o planear y ejecutar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.


3- La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. De esa manera condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (como el neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.


4- La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.


5- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se pretenda engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante.
¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de doce años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de doce años o menos de edad (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.


6- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional y por ende al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones o inducir comportamientos.


7- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que el nivel de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores” (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas).


8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover en el público la idea de que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

9- Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autoinvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!


10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos cincuenta años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el que los individuos tienen y ejercen sobre sí mismos.

Precisión, claridad y concisión, las claves para una buena descripción

Describir es un acto cotidiano de nuestra vida. Cuando hablamos acerca de un lugar que hemos visitado o de una persona que conocemos normalmente los describimos (explicamos cómo son) para que nuestros interlocutores tengan una idea lo más clara posible de lo que hablamos o escribimos, según sea el caso. 

Entonces, describir consiste en mencionar oral o por escrito cómo son las cosas, las personas, los objetos, los ambientes, etcétera. Este proceso se realiza después de observar las características de un objeto o situación, se seleccionan las que lo individualizan y dan con el lenguaje una imagen representativa de la realidad descrita, de tal manera que quien la lea o escuche, imagine el objeto o situación tal como si lo hubiera presenciado.

Pautas para describir

Es recomendable tener un estilo rápido, preciso y claro,  escribir párrafos cortos, no largos o de complicada construcción. La impresión ha de ser directa, escueta. Evitar el estilo oratorio (discurso), es conveniente captar la atención del lector desde la primera línea. Desechar las frases débiles, explicativas y desde luego, nada de rodeos.

Empiece redactando "en borrador" las palabras, colores, formas y movimientos de lo que va a describir. Escoja también los adjetivos o epítetos que mejor caracterizan su descripción. Asimismo, los verbos que significan las acciones, movimientos, cambios, etcétera.

Al desarrollar una descripción, tomemos en cuenta que quienes la leerán nada saben del objeto, y que a nosotros corresponde dárselo a conocer. Entonces, es fundamental ser muy claro y preciso, producir lo mejor posible los datos suministrados por la observación; lo referido a las imágenes y las comparaciones y metáforas, tienen aquí aplicación inmediata.

Finalmente, evitemos decirlo todo, priorizando lo principal sobre lo secundario o insignificante. Precisión y claridad, las claves de una buena descripción.

¿Son correctas las expresiones detrás de mí, encima de mí, al lado mío?

En la lengua culta debe evitarse el uso de adverbios como cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima, enfrente con adjetivos posesivos; así pues, no debe decirse detrás mío, encima suya, etc., sino detrás de mí, encima de él, etc.
El origen de este error está en equiparar el complemento preposicional introducido por la preposición de (detrás de María) con los complementos de posesión, de estructura idéntica (la casa de María). Sin embargo, son diferentes: en la primera (detrás de María), el núcleo del que depende el complemento preposicional es un adverbio (detrás), mientras que en la segunda (la casa de María) es un sustantivo (casa). Puesto que los adjetivos posesivos modifican el sustantivo, solo si el complemento encabezado por de depende de un sustantivo puede sustituirse sin problemas por un posesivo:
La casa de María = su casa o la casa suya.
Sin embargo, los adverbios no son susceptibles de ser modificados por un posesivo, de forma que no admiten la transformación descrita:
Detrás de María no equivale a *su detrás, por lo que no es admisible decir detrás suya ni detrás suyo.
En consecuencia, para detectar si es o no correcta una expresión con posesivo, debemos fijarnos en la categoría de la palabra núcleo: si es un sustantivo, será correcta (puede decirse al lado mío, pues lado es un sustantivo); pero no será correcta si se trata de un adverbio (no puede decirse cerca mío, pues cerca es un adverbio).
Estoy al lado de María > Estoy a su lado > Estoy al lado suyo (CORRECTO)
Giraban alrededor de ti > Giraban a tu alrededor > Giraban alrededor tuyo (CORRECTO)
Pero
Estoy detrás de María > *Estoy en su detrás > Estoy detrás suyo/suya (INCORRECTO).
Vive cerca de ti > *Vive en tu cerca >
Vive cerca tuyo/tuya (INCORRECTO).
Es importante señalar que el posesivo pospuesto debe concordar en género con el sustantivo al que modifica; así pues, debe decirse al lado suyo (y no al lado suya), puesto que el sustantivo lado es masculino.
(www.rae.es)

¿Son correctas las expresiones detrás de mí, encima de mí, al lado mío?

En la lengua culta debe evitarse el uso de adverbios como cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima, enfrente con adjetivos posesivos; así pues, no debe decirse detrás mío, encima suya, etc., sino detrás de mí, encima de él, etc.
El origen de este error está en equiparar el complemento preposicional introducido por la preposición de (detrás de María) con los complementos de posesión, de estructura idéntica (la casa de María). Sin embargo, son diferentes: en la primera (detrás de María), el núcleo del que depende el complemento preposicional es un adverbio (detrás), mientras que en la segunda (la casa de María) es un sustantivo (casa). Puesto que los adjetivos posesivos modifican el sustantivo, solo si el complemento encabezado por de depende de un sustantivo puede sustituirse sin problemas por un posesivo:
La casa de María = su casa o la casa suya.
Sin embargo, los adverbios no son susceptibles de ser modificados por un posesivo, de forma que no admiten la transformación descrita:
Detrás de María no equivale a *su detrás, por lo que no es admisible decir detrás suya ni detrás suyo.
En consecuencia, para detectar si es o no correcta una expresión con posesivo, debemos fijarnos en la categoría de la palabra núcleo: si es un sustantivo, será correcta (puede decirse al lado mío, pues lado es un sustantivo); pero no será correcta si se trata de un adverbio (no puede decirse cerca mío, pues cerca es un adverbio).
Estoy al lado de María > Estoy a su lado > Estoy al lado suyo (CORRECTO)
Giraban alrededor de ti > Giraban a tu alrededor > Giraban alrededor tuyo (CORRECTO)
Pero
Estoy detrás de María > *Estoy en su detrás > Estoy detrás suyo/suya (INCORRECTO).
Vive cerca de ti > *Vive en tu cerca >
Vive cerca tuyo/tuya (INCORRECTO).
Es importante señalar que el posesivo pospuesto debe concordar en género con el sustantivo al que modifica; así pues, debe decirse al lado suyo (y no al lado suya), puesto que el sustantivo lado es masculino.
(www.rae.es)

sábado, 1 de junio de 2013

Economía del lenguaje

Había una vez un expresidente que, en su afán de confraternizar e integrar a la población, durante el sexenio que gobernó, campechanamente se dirigía a sus paisanos como “mexicanos y mexicanas”. En realidad, siempre lo recordaré  por semejante agravio a nuestro idioma, más que por los logros de su gestión, si los tuvo.

Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas, los peruanos y las peruanas, los y las adolescentes, podría llenar páginas escribiendo estos dislates. Seamos claros: Este tipo de desdoblamientos son engañosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico.

Revisemos un poco de teoría: En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos, ejemplo: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

La mención explícita del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto, por ejemplo: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas durante la infancia. La actual tendencia a desdoblar indiscriminadamente el sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas.

Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos. Decir o escribir Es necesario trabajar para construir más carreteras que unan a los peruanos y peruanas es incorrecto, como lo es Estamos trabajando con los niños y las niñas del cuarto grado de primaria. Estas incorrecciones, lejos de marcar precisiones, nos llevan a confusiones.

Asimismo, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del grupo. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.

La RAE precisa lo anterior en concordancia con el principio de “más ideas con menos palabras”. Finalmente, tracémonos como meta redactar textos claros, precisos, concisos y atractivos para los lectores.

¿Imprimido, freído, proveído?

Silvana Velasco San Martín

¿Proveído o provisto, impreso o imprimido, frito o  freído?, tales son las dudas que muchas veces nos asaltan al momento de querer conjugar, en el discurso oral o escrito, el tiempo pasado de los verbos proveer, imprimir o freír.

Actualmente, los únicos verbos que en la lengua castellana presentan dos participios, uno regular y otro irregular, son imprimir (imprimido/impreso), freír (freído/frito) y proveer (proveído/provisto), con sus respectivos derivados.
Los dos participios (pasados) pueden utilizarse indistintamente en la formación de los tiempos compuestos, aunque preferir uno u otro varíe en cada caso. Para obtener más detalles, recomiendo revisar el Diccionario Panhispánico de Dudas, de la RAE.

Para muchas personas imprimido, proveído o freído pueden sonar o leerse como términos equivocados, pero no es así, por lo que podemos formar enunciados como los siguientes: Hemos imprimido veinte ejemplares / Habían impreso las copias en papel fotográfico; Nos hemos proveído de todo lo necesario / Se había provisto de víveres abundantes; Las empanadas han de ser freídas dos horas antes / Nunca había frito un huevo.

Cabe precisar que, por ningún motivo, debe asociarse el caso de estos verbos en pasado arriba indicados, con el amplio grupo de adjetivos procedentes de pasados latinos, como abstracto (del latín abstractus, participio de abstrahere), atento (del lat. attentus, part. de attendere), confuso (del lat. confusus, part. de confundere), contracto (del lat. contractus, part. de contrahere),  correcto (del lat. correctus, part. de corrigere).

Quizá algunas de estas formas hayan funcionado como participios verbales en épocas pasadas de nuestro idioma, pero hoy solo son adjetivos, por lo tanto, no se usan en la formación de los tiempos compuestos, ni de la voz pasiva de los verbos correspondientes. En consecuencia, no se dice *Han contracto matrimonio o *Son correctos por el profesor, sino Han contraído matrimonio o Son corregidos por el profesor. Entonces, considerarlo con doble participio, carece de justificación gramatical.

Finalmente, decir o escribir proveído, freído o imprimido según sea el caso, es correcto y usarlos no indica incultura o ignorancia, pero recordemos que esta particularidad en la conjugación rige estrictamente para los verbos mencionados.

44 ó 45 ¿es correcto escribir la o entre números?

Silvana Velasco San Martín
freepess14@gmail.com

Hasta los primeros días de diciembre de 2010, era correcto escribir la o con tilde entre números, por ejemplo 32 ó 33, 28 ó 29, con la finalidad que dicha vocal abierta no se confunda con el número cero. Sin  embargo, con la publicación de la nueva versión del Manual de Ortografía de la RAE, dicha norma se ha eliminado.

Escribir la o con tilde no está justificado desde el punto de vista prosódico, puesto que la conjunción o es átona (se pronuncia sin acento) y tampoco se acepta desde el punto de vista gráfico, ya que tanto cuando escribimos en nuestras computadoras como cuando redactamos “a mano”, los espacios en blanco a ambos lados de la conjunción y su diferente forma y menor altura que el cero, evitan suficientemente que ambos signos puedan confundirse por ejemplo: 1 o 2, frente a 102.

Por lo tanto, a partir de la aparición de la nueva normativa, la conjunción o se escribirá siempre sin tilde, como corresponde a su condición de palabra monosílaba átona, con independencia de que aparezca entre palabras, cifras o signos, ejemplos: ¿Quieres té o café?; En el concurso de ajedrez pueden participar adultos de 43 o 46 años; Escriba los signos + o – en la casilla correspondiente.

Asimismo, es oportuno aclarar que la o tampoco se escribe con tilde entre palabras, como he escuchado decir a algunos alumnos y hasta profesionales, por ejemplo: Mañana viernes ó el sábado iré a comprar lo que falta para cocinar. Esta “norma” es incorrecta y carece de sustento gramatical.

Finalmente, recordemos que solo la práctica propiciará que no olvidemos que la o en ningún caso se escribe con tilde, ni entre números ni menos entre palabras. La buena ortografía y una redacción clara y precisa derivan en una comunicación eficaz y en un constante progreso intelectual.